Mt 13, 44- 52
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-El reino de
los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo
vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra
el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas
finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y
la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el
mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla,
se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo
sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los
buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes. ¿Entendéis bien todo esto?
Ellos le
contestaron:
-Sí.
Él les dijo:
-Ya veis, un
escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va
sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.
COMENTARIO:
Los acontecimientos futbolísticos vividos en estos
días nos pueden servir para profundizar en nuestra fe.
Luis de la Fuente, el seleccionador de fútbol decía:
"Vivir mi fe con coherencia me da seguridad para tomar decisiones, en el
fútbol y en la vida".
El
secretario general de la Casa de la Iglesia, César García Magán, añadía: «Celebremos
el esfuerzo compartido, la humildad, la convivencia entre generaciones y la
fuerza de un equipo que ha sabido caminar unido».
CONFER,
finalmente, concluye asegurando que «sin
duda, en equipo, en comunión y con fe, se llega más lejos». Juntos, somos mejores.
Estamos
ante una nueva generación de jóvenes que hablan sin complejos de su fe, que no
temen mostrar ese cristianismo que les sostiene en los momentos difíciles, y
cuyo trabajo en equipo, solidario, certifica que, también como sociedad,
“juntos, somos mejores”.
El
seleccionador y su grupo de colaboradores han conseguido formar un grupo,
perfectamente unido para llevar a buen puerto un proyecto, que tenía como meta
lograr el campeonato mundial de fútbol. El resultado lo estamos disfrutando
estos días. No ha habido protagonismos, tan solo un proyecto común en el que
cada uno ha aportado sus mejores cualidades. Para algunos de ellos la fe les ha
aportado mucho, así nos lo manifiestan en sus declaraciones.
El
evangelio de Mateo de estos domingos nos ayuda a reflexionar en el proyecto del
Reino de Jesús. Jesús invita a sus oyentes a participar en él, sin
protagonismos. Les asegura la fuerza del Espírito Santo y el premio final del
Padre.
Jesús
les indica el camino a seguir, con imágenes tomadas de la vida diaria. Proceder
como ese comerciante en piedras preciosas, que encuentra una de gran valor y
vende todo para adquirirla; o ese pescador del lago de Galilea que va
seleccionando los peces; ese labrador que encuentra un tesoro en el campo y va
y compra el campo; esa mujer que barre y remueve toda la casa para encontrar
una pequeña moneda, porque en ese reino que Jesús sueña no se desprecia a
nadie.
Desconozco
si estos textos evangélicos le han servido al seleccionador para inspirarse en
su proyecto deportivo. De todos modos, ahí está su testimonio: "Vivir mi fe con coherencia me
da seguridad para tomar decisiones, en el fútbol y en la vida".
Leamos y
meditemos el evangelio también nosotros, que nos ayudará a vivir nuestra fe.
